
Rutinas de calentamiento ideales antes de jugar en campo largo
Preparar el cuerpo antes de una ronda larga puede llevar solo unos minutos. Descubre una rutina sencilla para activar piernas, movilidad y swing antes de salir al campo.
Índice
Una ronda de 18 hoyos puede exigir varias horas de juego y desplazamiento. Unos minutos de preparación antes de salir ayudan a que el cuerpo pase del reposo a los movimientos que tendrá que repetir durante la partida: caminar, girar, flexionar y realizar el swing.
Un buen calentamiento de golf no tiene por qué ocupar mucho tiempo. La idea es activar el cuerpo y aumentar poco a poco la intensidad hasta llegar al primer tee preparado para jugar.
Antes de empezar la ronda, pon el cuerpo en movimiento
Si se ha llegado al campo en coche, pasar directamente del asiento al primer swing no deja mucho margen para que el cuerpo entre en actividad. Un paseo de unos minutos a ritmo cómodo es suficiente para empezar a mover las piernas y cambiar de ritmo.
Después se pueden incorporar movimientos sencillos de hombros, brazos, caderas y columna. Son zonas que participan en el swing y que conviene movilizar antes de empezar con los golpes completos. No hace falta convertir esta parte en una sesión de ejercicio. Se trata de dejar atrás la sensación de reposo y preparar el cuerpo para lo que viene.
Dedica unos minutos a mover hombros y caderas
El swing combina rotación y transferencia de peso, así que merece la pena trabajar ambos movimientos antes de buscar velocidad. Los círculos de hombros, las rotaciones de tronco y los movimientos de cadera permiten recorrer ese patrón sin necesidad de coger todavía un palo.
También puedes reproducir el gesto del swing sin bola. Empieza con un movimiento corto y aumenta la amplitud hasta acercarte al recorrido habitual. La prioridad es que resulte cómodo. Si el cuerpo todavía se siente rígido, no es el momento de acelerar.
Las piernas también necesitan prepararse
En un campo largo, las piernas van a soportar buena parte del trabajo durante la vuelta. Caminar entre hoyos, mantener la postura durante los golpes y repetir el movimiento durante varias horas exige más que trabajar solo hombros y brazos.
La movilidad de tobillos y caderas puede combinarse con algunas sentadillas de poca profundidad o elevaciones de talones. No hace falta hacer muchas repeticiones. Unos pocos ejercicios bastan para activar la musculatura sin llegar cansado al primer tee.
Si la ronda se va a jugar caminando, esta parte cobra todavía más importancia. El esfuerzo se acumula con el paso de los hoyos, así que empezar con las piernas activas tiene sentido desde el primer momento.
Empieza los swings sin buscar potencia
Con el cuerpo ya activo, puedes coger un palo. Los primeros swings deberían quedar lejos de la velocidad máxima y pueden hacerse incluso con un recorrido más corto del habitual.
Un hierro corto permite empezar con facilidad. Haz unos golpes suaves y fíjate en el contacto y el equilibrio. A medida que las sensaciones mejoren, amplía el recorrido y aumenta la velocidad hasta llegar al swing completo. No necesitas convertir el campo de prácticas en una sesión de entrenamiento. Estos primeros golpes sirven para comprobar que el movimiento responde bien y llegar al primer tee con una sensación clara.
Deja el driver para el final
El driver puede esperar. Los hierros cortos ofrecen un punto de partida más cómodo para los primeros golpes y permiten aumentar la longitud del swing sin buscar todavía toda la velocidad. Después pueden entrar los hierros más largos y, al final, algunos golpes con el driver. Tampoco es necesario utilizar muchas bolas.
Unos cuantos golpes bien escogidos sirven para comprobar el contacto, el equilibrio y el ritmo. Si el último swing de prácticas ya se parece al que quieres llevar al campo, es un buen momento para guardar los palos.
Reserva unos minutos para el juego corto
Antes de dirigirte al primer tee, el putting puede ocupar unos minutos. Empieza con distancias cortas y alarga después los putts para recuperar el tacto y familiarizarte con la velocidad de los greens.
Los golpes alrededor del green pueden seguir el mismo principio. Unos cuantos golpes de aproximación permiten pasar de movimientos pequeños a otros algo más amplios sin necesidad de buscar potencia. Así, el primer golpe de la ronda no será el primer contacto del día con un palo.
Una rutina breve antes de salir al campo
No hace falta dedicar media hora. Una rutina de 10-15 minutos permite recorrer las distintas fases sin terminar cansado antes de empezar.
Una opción sencilla sería:
- 3-5 minutos caminando, aumentando un poco el ritmo.
- 2-3 minutos de movilidad, centrados en hombros, columna, caderas y tobillos.
- 2 minutos para activar las piernas, con sentadillas suaves y elevaciones de talones.
- 3-5 minutos de swings, empezando con movimientos parciales y aumentando la velocidad.
- Unos minutos de juego corto, con putts y algunos golpes de aproximación si hay tiempo.
La duración puede cambiar según el jugador, la temperatura y el tiempo disponible antes de la salida. No es necesario seguir el reloj al segundo.

El calentamiento puede cambiar según el día
Una mañana fría puede pedir unos minutos más de movimiento antes de empezar con los swings. Si la ronda se va a hacer caminando, las piernas pueden recibir algo más de atención. Cuando el tiempo antes de la salida es limitado, habrá que simplificar la rutina y centrarse en las zonas que más lo necesiten.
Las sensaciones también cuentan. Una zona que sigue dolorida o rígida después de moverse no debería forzarse. Si existe una molestia persistente, lo adecuado es consultar con un profesional sanitario. La idea es llegar al primer tee con el cuerpo activo y con energía para los 18 hoyos que quedan por delante.
En Golf Alcanada puedes poner en práctica esta rutina antes de recorrer un campo de 18 hoyos junto al Mediterráneo. Consulta las opciones disponibles y prepara tu próxima ronda con tiempo.
El viento, los obstáculos y la posición de la bola pueden hacer que un golpe bajo sea más conveniente que una trayectoria alta.
Hay golpes en los que resulta difícil saber cuántos metros quedan hasta el objetivo.
El hándicap ofrece una primera referencia para valorar desde qué tee jugar, pero por sí solo no determina cuál es la mejor opción.
