
¿Cuándo usar un golpe bajo en lugar de levantar la bola?
El viento, los obstáculos y la posición de la bola pueden hacer que un golpe bajo sea más conveniente que una trayectoria alta.
Índice
La decisión depende de lo que encuentres alrededor y del resultado que busques: reducir la influencia del viento, pasar por debajo de unas ramas o conseguir que la bola avance por el suelo hasta el objetivo.
Aprender a variar la altura de los golpes te permite afrontar más situaciones durante una vuelta. Hay momentos en los que levantar la bola ofrece el control necesario y otros en los que mantenerla baja puede simplificar el golpe.
El viento puede hacer recomendable una trayectoria más baja
El viento de cara es una de las situaciones más claras para valorar un golpe bajo. Una bola que vuela a mayor altura queda más expuesta a las condiciones y puede perder distancia o desviarse de la línea prevista.
Si te encuentras con viento fuerte, mantener la bola cerca del suelo reduce el tiempo de vuelo y puede limitar su influencia. Aun así, tendrás que valorar la intensidad y la dirección antes de decidir.
Con viento lateral, la lectura es diferente. La bola seguirá recibiendo su influencia durante el vuelo, por lo que bajar la trayectoria no elimina el efecto. Lo que cambia es el tiempo durante el que puede actuar sobre ella.
El recorrido después del bote puede jugar a favor
Hay golpes en los que no necesitas que la bola llegue volando hasta el objetivo. Si tienes una zona despejada y con espacio suficiente para que ruede, puede ser interesante hacerla aterrizar antes y aprovechar ese recorrido.
Esta opción requiere mirar más allá del punto donde termina el vuelo. Una superficie firme favorecerá que la bola siga avanzando; una pendiente puede acelerar, frenar o modificar su dirección. El punto de aterrizaje se convierte así en una referencia fundamental.
La distancia que tienes hasta la bandera no siempre coincide con la distancia que debe recorrer la bola por el aire.
Hay obstáculos que obligan a buscar altura
Un golpe bajo pierde sentido cuando la línea de juego está bloqueada por un obstáculo que debes superar. Unas ramas, un desnivel o cualquier elemento situado entre la bola y el objetivo pueden hacer necesaria una trayectoria más elevada.
La altura también puede ser útil alrededor del green. Si la bandera está cerca de la entrada y queda poco espacio para que la bola ruede, te interesará que llegue con suficiente vuelo y pueda detenerse antes de alejarse del objetivo.
En estas situaciones, intentar mantener la bola baja puede añadir una dificultad que el golpe no necesita.
El lie condiciona lo que puedes hacer con la bola
Antes de pensar en la trayectoria, mira cómo está colocada la bola. Desde una zona limpia de la calle sueles tener más margen para elegir. En un rough denso, una pendiente o un lie irregular, el contacto puede convertirse en la principal dificultad.
Una bola ligeramente hundida, por ejemplo, puede ofrecer menos posibilidades para conseguir un vuelo alto y limpio. En una pendiente, la posición del cuerpo y del palo también condicionará la salida.
El golpe que funciona desde una calle plana puede dejar de ser una buena opción unos metros más allá. Por eso, cuando llegues a la bola, conviene adaptar la trayectoria a la posición que tienes delante.
Un golpe bajo necesita una buena lectura del terreno
Mantener la bola baja no consiste únicamente en reducir su altura. También tienes que saber qué superficie encontrará cuando aterrice.
Si el terreno ofrece espacio para rodar, esa distancia puede formar parte del golpe desde el principio. En cambio, una zona irregular, una pendiente pronunciada o un obstáculo después del primer bote pueden hacer que el recorrido resulte difícil de prever.
Antes de ejecutar, identifica el punto donde quieres que aterrice la bola y observa qué hay a continuación. Así podrás valorar el golpe completo, desde la posición de la bola hasta el lugar donde quieres que termine.

Practicar la altura ayuda a tomar decisiones durante la vuelta
La mejor forma de conocer estas diferencias es probarlas. En el campo de prácticas puedes trabajar una misma distancia con trayectorias distintas y comprobar cómo cambia el vuelo, dónde aterriza la bola y cuánto avanza después.
También resulta útil practicar con diferentes intensidades de viento y objetivos. Con el tiempo, estas referencias te permiten reconocer situaciones similares en el campo y elegir con mayor rapidez.
En Golf Alcanada, el campo de prácticas cuenta con Toptracer, que permite obtener datos sobre los golpes y observar el comportamiento de la bola. El club fue el primero de Mallorca en incorporar este sistema en su campo de prácticas.
Más opciones para afrontar cada golpe
Un golpe bajo puede ser la respuesta adecuada frente al viento o cuando tienes espacio para dejar correr la bola. Una trayectoria alta tendrá más sentido si necesitas superar un obstáculo o conseguir que la bola se detenga en poco espacio.
Trabajar ambas opciones en el campo de prácticas te ayuda a reconocer las diferencias y a utilizarlas cuando realmente hacen falta. En Golf Alcanada, la academia de golf permite complementar ese trabajo con profesionales que pueden analizar tu golpe y ayudarte a ajustar la técnica a distintas situaciones de juego.
La próxima vez que el viento cambie las condiciones o tengas que decidir cómo superar un obstáculo, fíjate también en la altura. Puede ser el elemento que marque la diferencia entre un golpe que necesita correcciones y otro que llega al objetivo como habías previsto.
Hay golpes en los que resulta difícil saber cuántos metros quedan hasta el objetivo.
El hándicap ofrece una primera referencia para valorar desde qué tee jugar, pero por sí solo no determina cuál es la mejor opción.
Un putt decisivo no se prepara de la misma manera que cualquier otro.
