
Domina los golpes desde bunkers profundos: técnica y estrategia
Los bunkers con mucho desnivel exigen algo más que una buena técnica de bunker.
Índice
Antes de mover el palo hay que leer la pendiente, valorar la altura del borde y decidir qué trayectoria permite salir con mayor margen. Después llega el golpe.
Desde el fondo, la bandera puede quedar parcialmente escondida y la superficie de apoyo rara vez resulta cómoda. La posición de la bola también cambia mucho de un bunker a otro: una bola limpia sobre una pendiente ascendente plantea un problema distinto al de una bola enterrada cerca de un borde alto.
Antes de pensar en la distancia, conviene decidir la salida. La elección del palo, la colocación del cuerpo y el punto de entrada en la arena vienen después.
Jugar desde un bunker con desnivel
La pendiente condiciona la colocación y el recorrido del palo. Si la arena sube hacia el objetivo, el cuerpo debe adaptarse a esa inclinación para mantener el equilibrio durante el swing. Colocarse como si la superficie fuera plana suele dificultar el contacto.
En una pendiente descendente, el ajuste cambia. El cuerpo acompaña la bajada y el palo debe entrar en la arena siguiendo ese ángulo. Intentar levantar la bola durante el impacto puede alterar el punto de contacto y hacer más difícil conseguir un golpe limpio. Hundir ligeramente los pies en la arena ayuda a ganar estabilidad y permite sentir mejor la inclinación antes de empezar el movimiento.
Adaptar la posición a la pendiente
En un desnivel ascendente, los hombros y las caderas siguen la inclinación de la arena. La posición de la bola y el reparto del peso se ajustan a esa superficie para que el palo pueda recorrerla con naturalidad.
En una bajada pronunciada ocurre lo contrario. El cuerpo acompaña la pendiente y el swing sigue ese mismo ángulo. Buscar una trayectoria elevada mediante un movimiento adicional de las manos suele perjudicar el contacto.
Calcular la altura necesaria
En un bunker profundo, el borde es el primer obstáculo. Antes de apuntar a la bandera, observa su altura y localiza el punto por el que la bola puede salir con más margen.
El loft del wedge será determinante para conseguir una trayectoria elevada. La elección del palo dependerá de la altura del borde, la distancia hasta el objetivo, el lie y el espacio disponible después de la salida. Una bandera situada cerca puede resultar engañosa: si el borde exige una trayectoria muy alta, intentar dejar la bola junto al hoyo añade dificultad a un golpe que ya tiene poco margen.
Una salida algo más conservadora puede dejar una segunda oportunidad mucho más sencilla.
Elegir el wedge adecuado
En un bunker profundo suele ser necesario contar con suficiente loft para superar el borde. Un wedge de mayor loft puede facilitar una trayectoria elevada, aunque la elección concreta dependerá de la situación.
También hay que valorar el lie. Una bola limpia sobre la arena permite utilizar el bounce con mayor facilidad. Si está enterrada, el golpe requiere una entrada diferente y puede resultar más apropiado un contacto más profundo. En un golpe de bunker convencional, abrir la cara aumenta el loft y favorece el uso del bounce, pero desde una pendiente esa posición puede necesitar ajustes para mantener una relación adecuada con el ángulo de la superficie.
Determinar el punto de entrada en la arena
La bola y la arena determinan dónde debe entrar el palo. Con una bola limpia, el golpe puede seguir el patrón habitual de bunker: el palo entra unos centímetros por detrás y desplaza la arena hacia delante. La bola sale apoyándose en ese desplazamiento y en el loft de la cara.
Si está enterrada, hace falta entrar más en la arena para alcanzar la bola y liberarla. En estos casos, el borde de ataque puede desempeñar un papel mayor y la cara del palo puede necesitar una posición más cuadrada.
Mantener la velocidad del swing
El borde alto puede provocar que el swing se quede corto. Se acelera durante la bajada y, justo al llegar a la arena, aparece el miedo a enviar la bola demasiado lejos. El palo tiene que seguir avanzando, aunque no hace falta golpear con violencia.
Sí es necesario mantener la velocidad suficiente para atravesar la arena y completar el movimiento. Si el palo pierde ritmo al entrar en la superficie, será más difícil desplazar la cantidad de arena necesaria. El wedge continúa atravesando la arena después de la entrada y sale hacia el objetivo.
Jugar según el tipo de lie
Hay diferencias claras entre una bola limpia, una bola enterrada y los distintos grados de pendiente. Cada situación requiere pequeños cambios en la preparación del golpe.
Pendiente ascendente. Acompaña la inclinación con el cuerpo y busca una base firme. La propia pendiente favorece una trayectoria más alta, así que el equilibrio y el recorrido del palo adquieren especial importancia.
Pendiente descendente. El cuerpo sigue la bajada. Intentar compensarla buscando una trayectoria alta puede perjudicar el contacto con la arena.
Bola enterrada. El palo necesita llegar hasta la bola a través de la arena. La entrada será más profunda y la trayectoria puede resultar menos elevada que en un golpe de bunker convencional.
Borde muy alto. Calcula primero la altura necesaria para escapar. Si el golpe directo hacia la bandera deja muy poco margen, cambia el objetivo y busca una zona desde la que sea más fácil continuar el hoyo.

Elegir el objetivo desde el bunker
La estrategia empieza al decidir dónde debe terminar la bola. En un bunker profundo, la bandera no siempre es el mejor objetivo. Una zona amplia del green puede ofrecer más margen, especialmente cuando el borde limita la trayectoria o el lie dificulta el contacto.
También puede ser preferible cambiar la dirección de salida. Si una pared de arena obliga a jugar un golpe demasiado preciso, buscar una parte más baja del borde puede reducir considerablemente el riesgo. Una vez elegido el punto de salida, el swing resulta más sencillo de ejecutar porque ya no hay que intentar modificarlo para conseguir altura o distancia durante el movimiento.
Ejercicios para practicar golpes desde bunkers profundos
Los bunkers permiten trabajar el contacto sin necesidad de empezar con un objetivo concreto. Una forma sencilla de hacerlo consiste en dibujar una línea en la arena y practicar varios swings intentando que el palo entre siempre en la misma zona. Después se puede colocar una bola delante de la línea y comprobar cómo cambia el resultado.
El siguiente paso es variar el desnivel. Practicar desde una pendiente ascendente y después desde una descendente permite notar cuánto cambia la posición del cuerpo. Una bola enterrada añade otra dificultad y obliga a modificar el punto de entrada.
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El silencio forma parte de la experiencia de jugar al golf
Cuando tienes 80 metros por delante, la bandera parece cerca. Una pequeña diferencia en la distancia puede cambiar el siguiente golpe.
La luz cambia a lo largo de una jornada junto al mar. También lo hacen el viento, la humedad y la respuesta de la hierba.
